La chola paceña, símbolo de identidad y modernidad de la mujer boliviana

¿Puede una tradición ser un instrumento para empoderar a las mujeres del siglo XXI? A juzgar por el desfile de cholas paceñas que hoy ha inundado de color el II Foro mundial sobre violencias urbanas y educación para la paz, sí. La chola, que durante mucho tiempo fue un término despectivo para referirse a la mujer indígena-aymara ataviada con la pollera (falda típica) se ha convertido en símbolo de identidad y motivo de orgullo para las mujeres bolivianas. Siete de ellas han desfilado hoy, todas ellas representantes de la comunidad boliviana en Madrid.

“No es un desfile únicamente dirigido a mostrar la moda, sino sobre todo para valorizar y visibilizar el rol de la mujer de pollera, que desde hace 20 años ha ido resistiendo la discriminación sistemática que venían sufriendo, siendo obligadas a dejar el traje para adecuarse a una sociedad más ligada a una cultura occidental”, explica el secretario de Culturas del Gobierno Municipal de La Paz, para quien el desfile en el Foro mundial sobre violencias es una oportunidad de “visibilizar esa discriminación y mostrar la importancia del traje como parte de su identidad, un traje mestizo pero también con elementos precolombinos que determinan la forma de ser de un sector invisibilizado pero muy importante, como es la mujer de pollera”.

Este proyecto municipal para revalorizar a la chola paceña ha conseguido, por ejemplo, que estas mujeres puedan entrar en hoteles donde antes tenían prohibido el paso. También ha servido para mostrar el trabajo de varias diseñadoras y artesanas de Bolivia, empeñadas en darle a la pollera, la mantilla y los botines un aire de modernidad sin perder por ello un ápice de su esencia. “Este esfuerzo ha permitido que tengamos mujeres de pollera en el Congreso, en medios de comunicación como presentadoras y en el ámbito empresarial”, destaca Zaratti.

Los primeros pasos se dieron en La Paz, pero en los últimos años la reivindicación de la chola paceña ha llegado también a los países en los que residen comunidades bolivianas. Las cholas han desfilado en Bogotá, en la Fashion Week de Nueva York y más recientemente en París. A finales de mes habrá un nuevo desfile en Madrid, mayor que la pequeña muestra que se ha visto hoy, como parte de la agenda de la Capitalidad Iberoamericana de la Cultura que este año ostenta la capital boliviana.

Los trajes, joyas, sombreros y escarcelas (bolsos) que se han visto hoy corresponden a estilos y usos muy diferentes: desde modelos inspirados en los originales de 1920, hasta uno de aire más actual con telas en las que aparecen estampadas imágenes del prestigioso fotógrafo Cristian Lombardi u otros inspirados en el suelo del altiplano boliviano. La calidad de los tejidos y los diseños, también en la chola, reflejan el estatus social y el poder adquisitivo de cada mujer.

Para las participantes en el desfile de hoy es importante sentir que sus raíces culturales están muy vivas. Por parte del Gobierno Municipal de La Paz es importante que sean los propios paceños, dentro y fuera de su país, los que actúen como actores directos en la promoción de su cultura.

“Para mí es un orgullo llevar este traje típico de la chola indígena de mi país”, cuenta sonriente Julieta Moya Maldonado, una de las mujeres que ha desfilado hoy en la Cineteca. Lleva 17 años viviendo en Madrid y no le faltan oportunidades de lucir su ya extensa colección de trajes: “Bailo en el Carnaval, el 15 de agosto… y bailo en el centro de Madrid –aclara orgullosamente–. Tengo 11 trajes y estreno uno nuevo en cada fiesta”. Julieta prefiere los vestidos más tradicionales, aunque a sus hijas y nietas les gustan más las “polleras minis” habituales en los bailes en los parques madrileños.

Quizá la mejor prueba del renacimiento de la chola, en La Paz varias diseñadoras y artesanas se han puesto manos a la obra para crear diseños actuales inspirados directamente en las polleras originales, que se usan para danzas tradicionales como La Morenada, mientras que otros están reservados para celebraciones religiosas, bodas, etc. El resultado es ciertamente espectacular y los trajes y las joyas exuberantes de diseñadoras como Ana Palza y Pamela Aliaga los llevan hoy m mujeres emprendedoras y que reivindican un papel destacado en el espacio público.

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