“Las fronteras son mecanismos de traumatización masiva”

Javier García es psicólogo y miembro de la Sociedad Internacional de Salud y Derechos Sociales, entidad que ha organizado el taller “Consecuencias de las violencias de los Derechos Humanos en la salud mental: del trauma psicosocial a la experiencia interna en zonas post-conflictos”, donde ha criticado duramente la vulneración de los derechos humanos que sufren los migrantes tanto en las fronteras españolas como en los denominados Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE).

En opinión de Javier García, los CIE “son espacios alegales, de vulneración de derechos, donde las personas están privadas de libertad sin que hayan cometido ningún delito, únicamente se les acusa de no tener una documentación. Además –prosigue– hay otras vulneraciones documentadas que tienen que ver con la negación de asistencia sanitaria, algo que está contemplado como una forma de tortura”.

Respecto al papel que deben desempeñar las ciudades y en general los Gobiernos locales en materia de acogida de los migrantes, Javier García opina que es fundamental “desarrollar políticas que acojan con cuidados, que tengan en cuenta la salud mental de las personas que están acogiendo”. Desde el punto de vista psicológico, resulta fundamental que los centros “favorezcan la libertad de movimientos” para que las personas “puedan hacer de ese espacio su casa, aunque sea temporal”, ya que esto facilitará su integración posterior en la sociedad.

Las soluciones habitacionales que se pongan a disposición de las personas migrantes deben tener en cuenta su autonomía y su salud y evitar situaciones de hacinamiento, “que les impidan ejercer su derecho a la intimidad”. Para evitar este tipo de abusos, la Sociedad Internacional de Salud y Derechos Humanos aboga por unos servicios sociales de acogida que favorezcan la autonomía. “La autonomía es la capacidad de tomar decisiones, de poder elegir. Por el contrario, los espacios muy normativos tienden a infantilizar a las personas”.

Pese a conceder mucha importancia al papel de los Gobiernos locales en materia migratoria, Javier García cree que es insuficiente para hacer frente a las violaciones sistemáticas de derechos humanos de los migrantes que se están produciendo. “Las ciudades y lo local pueden ser buenos espacios de acogida –puntualiza–, pero esa acogida tiene que ser también consecuente con la realidad que vivimos: un Estado en cuyas fronteras se están violando derechos humanos, principalmente en la frontera sur”. Javier García no duda en definir las fronteras como “mecanismos de traumatización masiva”. Las ciudades, a su juicio, “deben inspirar también a los Estados para que sean Estados de acogida”.

Además de denunciar estos abusos, en el taller organizado por la Sociedad Internacional de Salud y Derechos Humanos se han puesto de manifiesto las consecuencias de las violaciones de derechos humanos en la salud mental, un aspecto todavía muy desconocido para el conjunto de la sociedad. Javier García destaca “la necesidad de llevar a cabo una rehabilitación psicológica tanto a nivel individual como psicosocial en el ámbito comunitario, que permita acoger la experiencia previa, elaborarla y crear una nueva respuesta adaptativa”. Esto resulta esencial para que las personas puedan incorporarse a la sociedad con garantías suficientes para poder llevar una vida normal.

Esta rehabilitación es imprescindible porque “la persona que sufre un trauma tiene dificultades para integrar la experiencia de violencia que ha sufrido. Por ejemplo, una persona que ha respondido a una amenaza o un acto de violencia defendiéndose, con agresividad adaptativa, posteriormente puede tener ese esquema de respuesta, de rabia o de agresividad, en otra situación que no es adaptativa”, advierte.