En los últimos años, la comunidad internacional ha reconocido que la tendencia actual de desarrollo urbano y la violencia son dos de los elementos que condicionan la sostenibilidad de nuestras sociedades.

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La Agenda 2030, aprobada en 2015, plantea entre sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) “Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” (ODS 11) y “Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas” (ODS 16). Por su parte, la Nueva Agenda Urbana, aprobada en 2016, refuerza la idea del desarrollo urbano sostenible como uno de los grandes retos que enfrentará la humanidad en las próximas décadas.

Las ciudades forman parte de territorios urbano-rurales con identidad propia, con formas de relación propias y con dinámicas de convivencia y conflicto muy diversas. En ellas, conviven violencias culturales, estructurales y directas. Por ello, hacer de estos grandes hogares espacios de convivencia requiere de voluntad política, diagnósticos adecuados y alianzas entre organismos públicos, privados y ciudadanía. 

En abril de 2017 se celebró el primer Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz en la ciudad de Madrid, bajo el impulso de las alcaldesas de Madrid, París y Barcelona. Esta iniciativa reunió a más de 3.500 personas de más de 100 países, incluyendo representantes de cientos de ciudades, organizaciones sociales y organismos internacionales, y fue el marco para la celebración del Buró Ejecutivo de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU).

El segundo Foro, también celebrado en Madrid en noviembre de 2018, coincidió con el Consejo Mundial de CGLU, el Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales y otros importantes eventos que se integraron a su programación, suponiendo un gran salto cualitativo y de incidencia en políticas a nivel local y global. Este concluyó con el “Compromiso para una Agenda de Ciudades de Convivencia y Paz” que detalla medidas y herramientas para educar, prevenir y construir convivencia y paz en ciudades y territorios, y cuyo texto fue aprobado por el Consejo Mundial de CGLU como documento propio de trabajo. 

El objetivo de estas primeras dos ediciones fue compartir el análisis sobre las múltiples experiencias de violencia y presentar las múltiples experiencias de construcción de convivencia y paz (educación, prevención, sanción, participación ciudadana, cultura y deporte, justicia social, recuperación de espacios públicos, legislación, incidencia en grandes políticas…).

“la concepción positiva de paz, entendida no solo como ausencia de conflictos bélicos, sino también como presencia de justicia social, desarrollo sostenible, ejercicio democrático de la ciudadanía, cumplimiento de los derechos humanos dentro y entre estados y, por consiguiente, opuesta a cualquier tipo de violencia.”

AIPAZ, 2020